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Los comedores escolares ecológicos se abren paso para educar en salud y responsabilidad


01/12/2008

La Fundación Futura lamenta la pérdida de vinculos con el payés y que se consuman productos sin sabor. Los menús ecológicos requieren una mayor inversión en la compra de materias primas.


Espirales con crema de puerros, arroz integral con salsa de tomate, tortilla de verduras, garbanzos con chorizo, lentejas con arroz… forman parte de un menú ecológico para niños. Aunque son muy pocas, algunas escuelas apuestan por ofrecer a sus alumnos los mejores alimentos, los que no llevan hormonas, pesticidas, aditivos... Algunos colegios comienzan introduciendo poco a poco las verduras, las frutas y otros productos ecológicos en sus menús. Otros centros han cambiado las empresas convencionales de catering por otras cuyas con inquietudes van más allá de la dieta equilibrada: garantizan la máxima calidad en la mesa a la vez que se prima la producción local.


"Hay muchos niños que han descubierto el pan integral en la escuela porque lo comen cada viernes, o verduras como el pimiento o las espinacas, que las comen pocas veces en casa", explica David Beltrán, director de la escuela Fort Pienc de Barcelona. En este centro, que abrió puertas en el 2003, se queda a comer el 90% de los 376 alumnos de hasta 9 años. La asociación de padres y madres de alumnos (AMPA) se implicó directamente en la elección de la empresa que tenía que encargarse del comedor. El primer año lo adjudicaron a una gran compañía del ramo, como casi todos los colegios. Luego cambiaron de filosofía. "Si nuestro objetivo primero es educar, tenemos que educar en todos los ámbitos, y el comedor es una parte muy importante porque casi todos los alumnos se quedan a comer, además de enseñar unos hábitos enseñamos a valorar los productos sanos y ecológicos", dice Beltrán.


Esta escuela es una de las trece (doce centros públicos y una guardería privada) con las que trabaja la Fundació Futura, una entidad cuyo objetivo primero es la inserción laboral de personas con dificultades y que lo ha conseguido a través de la restauración y, con ello, la promoción de la alimentación responsable y sostenible, tanto en comidas para empresas y caterings como en los comedores escolares, en los que sirven menús para más de 3.500 niños.


"Entre el 70 y el 80% de los alimentos que utilizamos son ecológicos", explica Isabel Coderch, responsable del proyecto de comedores escolares sostenibles de Fundació Futura. Coderch reconoce que la vertiente pedagógica es muy importante en este campo:


"Con el bombardeo constante de información y publicidad se confunde lo ecológico con lo integral, lo vegetariano... Para nosotros, un producto que tiene sello ecológico pero viene de China no es sostenible; tenemos que explicar y demostrar que se puede comer de una forma más saludable y más justa socialmente hablando". ¿Por qué consumir manzanas de Argentina si aquí sobran?


"Vivimos en un mercado alterado, hemos perdido la vinculación con nuestros payeses y consumimos productos sin sabor", añade Coderch.


El objetivo es doblemente ambicioso teniendo en cuenta que durante los últimos años los índices de obesidad se han disparado entre los niños españoles, al tiempo que se han perdido hábitos alimentarios saludables. Se multiplican los fritos y productos manufacturados en detrimento de los hervidos, las verduras y las frutas frescas. "Hay padres que piensan que si sus hijos comen bien al mediodía pueden cenar una pizza o cualquier cosa", añade Coderch. Precisamente a los padres va dirigida una buena parte de su labor pedagógica.


Serveis Educatius Pam i Pipa, SL, es una pequeña empresa que sirve a dos escuelas (una en Barcelona y otra en Gelida, y tiene previsto hacerlo pronto en otro centro de Girona) menús íntegramente ecológicos: desde la fruta a la verdura, el aceite, la sal, las legumbres o incluso la carne, el producto más caro. No en vano, el alto precio de la materia prima ecológica es el primer inconveniente para estas empresas: "Dedicamos 1,50 euros de cada menú sólo a la compra de los productos, unas tres veces más de lo que dedican las empresas convencionales", mantienen sus responsables. Aun así, en ninguna de las escuelas que sirven el menú sobrepasa los 5,90 euros por niño, cuando el límite legal es de 6,20 euros. "Hemos demostrado que puede hacerse una alimentación saludable y ecológica", mantiene la responsable de Pam i Pipa.


En Catalunya, otras escuelas, especialmente las ubicadas en entornos rurales, van introduciendo paulatinamente productos ecológicos, normalmente producidos en su entorno más inmediato. La mayor parte de los centros, entidades y organizaciones implicados han constituido la Mesa de Trabajo de Alimentación Escolar Ecológica para impulsar este tipo de alimentación. "Hace tres años casi nadie estaba implicado, y ahora cada vez hay más escuelas interesadas", explica Neus Garriga, coordinadora del proyecto de soberanía alimentaria impulsado por Entrepobles. Este proyecto hace especial hincapié en la importancia del mundo rural, el desarrollo de circuitos cortos de distribución y la alimentación sana y ecológica. "Los comedores escolares son una forma efectiva de aplicar nuestros principios porque a través de los niños llegamos al profesorado y a las familias", mantiene Garriga.


Objetivo: más producción y mejor distribución


En los próximos cuatro años, la Generalitat quiere incrementar en un 30% las actuales 60.000 hectáreas de cultivos de agricultura ecológica existentes en Catalunya. Durante este periodo, el Gobierno catalán también quiere conseguir un aumento del 50% del consumo actual de alimentos ecológicos. Estos son dos de los objetivos del plan de acción para la alimentación y la agricultura ecológica aprobado esta semana por el Consell de Govern.


Hasta el 2012, este plan de acción prevé más de 100 actuaciones en las que se invertirán 37 millones (durante los últimos cuatro años han sido 19 millones). "Es un sector con una gran capacidad de crecimiento", mantiene el conseller de Agricultura, Joaquim Llena, quien reconoce que "hay gente que produce ecológico y gente que quiere comer ecológico, y no se encuentran en el mercado".


Según los datos ofrecidos por el conseller, un 30% de los catalanes afirma que consumen mensualmente algún tipo de alimento ecológico, y un 22%, que lo hace de forma habitual, motivados sobre todo por cuestiones de salud, pero también por criterios ambientales.


Su coste más elevado es una de las razones por las que los catalanes afirman que no consumen alimentos ecológicos de forma más regular (un 60%), aunque también están los que indican que no saben dónde encontrarlos (un 30%), por lo que el plan hará especial hincapié en mejorar la distribución con redes de proximidad, potenciar la producción local e incrementar la información con campañas de promoción, especialmente dirigidas a escuelas y hospitales.


Aunque Catalunya fue pionera en los cultivos ecológicos en la década de los 70, en los últimos años ha ido quedando rezagada si se compara con otras comunidades españolas como Andalucía, donde se cultivan 600.000 hectáreas; Aragón, con 70.229, o Extremadura, con 65.673 hectáreas.


fuente: Sara Sans - www.lavanguardia.es



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